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Historia y explicación

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Historia y explicación

Mensaje por Gildar H. Drenglith el Mar Ene 29, 2013 12:23 am





REDRUM
-Inferna-


Introducción
Uhm… pues con eso se cierra el trato. –El hombre de cabello rojo como la sangre sonreía con soberbia y crueldad, mientras observaba al sujeto frente a él. Se encontraba en territorios ajenos, sin embargo aquella podía ser la última vez que tuviera una conversación con el otro aun si no conversaran tanto. –Está será una ciudad agradable para realizar mis negocios, solamente aclararé un detalle “señor alcalde”-Su tono era de burla, si algo no haría era respetar a aquel sujeto sin importar lo que eso implicara. –Yo no trabajo para nadie y no sigo órdenes de nadie. Sin embargo mientras cumpla su parte del trato el dinero de las ventas llegará a sus manos. Negocios son negocios.-Hasta entonces se encontraba sentado frente a una enorme mesa negra, con su codo sobre la misma y su mano sosteniendo su mentón. Se retiró de aquella posición levantándose, pues no había necesidad alguna para prologar aquella reunión. La decisión había sido tomada, poco importaba si aquel hombre tenía alguna objeción Gildar iba a hacer lo que quisiera, esto solo era para hacer las cosas entretenidas. Y es que planeaba realidad lo único que no había realizado anteriormente como trabajo, el último pecado y crimen pendiente en su listado si es que aún quedaba alguno: comercializar con seres humanos, o algo parecido.

No era completamente nuevo o ajeno al negocio, desde hacía tiempo disfrutaba de los beneficios en los que consistía poseer la vida de otra persona en sus manos, haciéndolo sufrir y forzándolo a trabajar para él hasta que no lo soportara más y terminara siendo un estorbo, momento en que los mataba. Todo sin nadie que se interpusiera porque eran su propiedad. Sin embargo una cosa era poseer esclavos y disfrutarlos, otra cosa era el comercializarlos como iba a hacerlo ahora. No era solamente “cazar” la mercancía y traficarla hasta Luxcya de manera “ilegal” claro, si no también estaba encargado de que su entrenamiento se llevara a cabo así como su venta. ¿Tocar fondo? No…. Eso hacía mucho que lo hiciera, su salvación no era posible y con ella desaparecía la de las almas que se encontraran con él. Ahora el ángel de alas negras se dedicaría a lo único que disfrutaba más que nada en la vida: corromper la vida de las demás personas. Ciertamente fue una ayuda que el alcalde de la ciudad ofreciera su apoyo a cambio de una parte de las ganancias, ciertamente la moral resultaba algo inexistente cuando el interés estaba de por medio en aquel decadente mundo. Extraoficialmente el tráfico de personas había comenzado y el Casino Redrum abría sus puertas como fachada de Inferna. Lo único que hacía falta era el primer cargamento de mercancía que en pocas horas tocaría tierra en la ciudad, y ahora mismo se dirigía a recibirlo junto a su nuevo equipo de trabajo.

Descripción
Una ciudad como Luxcya, que muestra dos caras convivir juntas en “armonía”, lejos de cualquier interferencia del mundo externo donde solo es un rumor más que se mezcla con historias y misterios. Un sitio donde poder abrir las puertas de un lugar creado desde lo más profundo de la corrupción del alma, donde la moralidad y ética no existe. Por fuera una utopía en la cual los habitantes conviven en paz con otras criaturas, donde la paz es agradable y nada parece querer arruinarla. Donde el único posible error se encuentre en los métodos de los encargados para tratar a aquellas adorables mascotas pero… nadie se queja, son hermosas y solamente mascotas que en algunos casos llegan a tener los derechos que sus amos le entreguen.

Por lo bajo la máscara está la inmoralidad, el gusto por el placer se extiende devorando lentamente a aquellos que caen en el bajo mundo. Donde los débiles sufren al servicio de los privilegiados, y aquellos en favor del alcalde pueden vivir plácidamente a su gusto mientras sepan mantener ese favor de su lado. Claro, todo es perfecto en apariencia, pero es porque lo más oscuro de aquella ciudad se esconde donde nadie pueda verlo y se deja en el olvido eternamente. Al menos así era hasta la creación de Inferna, un simple juego para un recién llegado.

Aquel hombre fue cuidadoso, enviando a un “embajador” a mostrar lo que su idea podía aportar a la ciudad. Dinero, suficiente dinero para que el hombre regido por avaricia no se opusiera. Trabajadores gratis para quienes los necesitaban, sin importar las condiciones de trabajo hasta que fueran adquiridos. Un menor peso sobre las mascotas para disminuir los casos de muertes por tratos inapropiados, sus mercancías estaban para soportar los maltratos. Moviéndose en la oscuridad cerrando tratos, sentando las bases del lugar y sobre todo haciéndose de mercancía para satisfacer los gustos de todo posible cliente.

Públicamente la apertura del casino es reciente, nadie conoce verdaderamente la historia tras ese lugar y a nadie le interesa, al menos no a los que no son miembros. Meterse en un lugar como aquel es meterse en problemas de los cuales no podrás librarte. Conocida por su seguridad nadie deja Luxcya sin permiso expreso por parte del alcalde, ninguna mascota es perdida de vista jamás aunque se de esa apariencia y ninguno de los negocios de entretenimiento es desconocido por sus encargados. Pero siempre hay ingenuos ciudadanos con deseos de escapar, que deben aprender cual es su lugar. Aquella es la razón que se dio para la creación de Inferna, donde los criminales aprenden a comportarse para beneficiar a los demás. Nadie se opone, pues para la mayoría creen que es verdad y los que conocen el secreto mejor se callan.

Inferna es una tienda de sirvientes, no simples mascotas que están con el propósito de complacer a sus amos pero piensan por ellos mismos. Sirvientes es solo una forma más decente para denominar a los esclavos. Hombres que por sus crímenes fueron sentenciados a cárcel o la muerte. Pero desperdiciar el dinero de la ciudad en cárcel es una pésima política, así que sus sentencias en lugar de eso es ser entrenados como esclavos. Pobres infelices que no merecen ningún tipo de consideración, que a fuerza son educados para obedecer hasta la orden más simple. No es que deban ser sumisos, pero si no obedecen serán castigados. Cuerpos marcados por heridas y cicatrices o para que no sea visibles el uso de agua o electricidad. Castigos inhumanos hasta que el miedo es grabado a fuerza en sus almas para que nunca se olvide. Esos son esclavos. ¿Y a quien habría de importarles? Después de todo son criminales, que han realizado las mayores ofensas existentes e incluso ellos mismos pueden decirlo si se les pregunta, sus expedientes los marcan como tales.

Ah pero eso es en la cara legal, eso es lo que los papeles dicen. En realidad muchos esclavos nunca han tenido delito alguno, muchos inclusos provienen del exterior. Secuestrados, traficados y luego educados hasta que aprenden cual fue “su crimen”. Sin embargo muchos mueren en el proceso, eso es algo inevitable. La muerte es algo inevitable, a menos que la vida o muerte no tenga peso sobre ti, como no la tiene sobre aquel que gobierna en el más bajo mundo de Luxcya. Aquel que es la cara de Inferna y de Redrum es también la cara que lidera el bajo mundo de Luxcya para evitar ahora cualquier mancha sobre la reputación del alcalde, aunque cabe aclarar que es el trato a cambio de no obedecer órdenes del mismo. Ese hombre cuyo pasado se encuentra velado y que confía solamente en su mano derecha, descubrió una forma de revertir la muerte.

¿Para que desperdiciar aquellos cuerpos perfectos que simplemente carecían de vida? Sin embargo revertir la muerte no significa dar vida, sino más bien forzar a un alma a atarse a un cuerpo. Podría ser comparado burdamente a la idea de un muerto viviente o inferios, e incluso este es el nombre que los identifica pues Gildar no es de dar explicaciones a nadie. En realidad casi podrían pasar por simples esclavos, de no ser porque poseen ciertas peculiaridades.

Y hay que reconocerlo, el que el entretenimiento ya no sea algo que se pueda obtener solamente “rentado”, bajo el ojo critico de otros si no más bien adquirido completamente es seductor. En especial cuando un gran número de los esclavos de Inferna son enviados a Khatarsis para que se adapten a lo que les espera y al mismo tiempo se promocionen. Porque en verdad, lo que guarda los rincones más guardados de aquel extraño complejo es cruel e inhumano, y sigue aun así siendo solo una fachada para los secretos de toda una ciudad que busca permanecer independiente al mundo que no comprendería su existencia.

Y todo esto llevándose a cabo bajo la fachada de un casino de lujo cuyos servicios son de la más alta calidad y lujo para cualquiera que desee hacer uso del mismo.


Mercancía
Esclavos: Personas originalmente libres que han sido forzados a servir. Suelen presentar personalidades algo inestables o retraídas, aunque varia mucho de una persona a otra. Son controlados a través del miedo, no solamente físico por la tortura a sus cuerpos si no también psicológica hasta que aprenden a que solo deben obedecer a sus amos. No son sumisos siempre, pero muy rara vez se atreven a ir de forma directa y clara contra los deseos de quienes los dominan. Al menos cuando han terminado el entrenamiento.


Inferios: Básicamente son cuerpos sin vida de esclavos, que han sido utilizados como contenedores para forzar un alma en ellos. Traficar entre la vida y la muerte es también algo impreciso aun. Los cuerpos suelen recibir tratamientos para asegurar su preservación, sin embargo pierden muchas de las características de uno con vida. La falta de calor en sus cuerpos, ciertas lagunas temporales que normalmente suelen ser cortas en las cuales pueden parecer desconectados o sufrir cambios de “personalidad”. Mayor resistencia a cambio de menor sensibilidad normalmente. Y claro, que además todos sus órganos “funcionan” artificialmente por métodos no divulgados. Están muertos, y no poseen del todo albedrió propio aunque no significa que no puedan recuperarlo o que todos carezcan del mismo. A veces tienden a ser mucho más desafiantes y peligrosos que los esclavos.*


*Los Inferios son una raza solamente disponible dentro de Inferna, y automáticamente al escogerlos los personajes son esclavos.*



-SEGURIDAD-

Tantos los esclavos como los inferios se encuentran bajo el control de un sistema de seguridad. A todos los esclavos se les inyecta una sustancia con sistemas diseñados especialmente para responder a un control que es individual para cada uno. Si estos intentan escapar se les puede paralizar todos los sistemas de movimiento hasta que sean recuperados. Aunque el sistema posee una función de emergencia para matar al esclavo en cuestión esta no suele utilizarse por representar perdida de mercancía. Sin embargo de ser utilizada la mejor forma que posee Inferna para deshacerse de los cuerpos es convirtiéndolos en inferios. El sistema de seguridad de estos solamente posee la función de parálisis. El control de cada esclavo o inferios es entregado a su respectivo amo al momento de ser adquirido.


Lost Dimensions


Última edición por Gildar H. Drenglith el Sáb Feb 02, 2013 6:00 pm, editado 1 vez
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Gildar H. Drenglith
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